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Transforma Turismo trae experto en formalización a Chile, en el marco de la tercera versión del Summit de Turismo, organizado por Fedetur.

Por: Equipo Editor

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La informalidad de los servicios turísticos en Chile ha sido uno de los temas más recurrentes de la industria en los último años, y, Transforma Turismo trajo al Summit de turismo a Manel Casals; experto en formalización de servicios turísticos.

Manel Casals, es el director general del Gremi d’Hotels de Barcelona desde el año 2008, y secretario general de la Confederación Empresarial de Hostelería y Restauración de Cataluña, ConfeCat, desde el año 2011.

Para Mildred Hernández, gerente general de Transforma Turismo “la formalización es fundamental para el desarrollo y despegue de la industria, puesto que, permite mejorar la oferta y contar con datos reales para medir el impacto de otras actividades que tienen que ver con el turismo”.

“¿La informalidad está ganando la batalla?”, es titulo que llevaba el panel que se desarrollo el pasado jueves en el Summit, donde Casals, se refirió a la experiencia de la ciudad española para abordar esta problemática, y qué es lo que están haciendo para enfrentar el impacto que tiene en la industria formal, tomando en cuenta que se trata de un fenómeno global que impone un gran dilema a la actividad turística.

El experto recalcó que en Barcelona esta modalidad de alojamiento comenzó en 1998, argumentando que primero pidieron que se prohibiera, y en la actualidad buscan que se regule. “Lo único que queremos es igualdad de condiciones”.

Puntualizó que este tipo de oferta ha tenido un crecimiento sostenido en las últimas dos décadas, teniendo un punto de inflexión en 2011, con un crecimiento descontrolado del alojamiento ilegal, con consecuencias negativas para la ciudad.

Para Casals, esto provocó un movimiento de turismofobia en Barcelona, debido a los perjuicios que está expansión desmesurada originó.

Asimismo indicó que una de las soluciones que se aplicó frente a este problema fue el congelamiento de los permisos para autorizar viviendas turísticas, lo que provocó que comenzaran a cerrar los servicios ilegales. “Desde que se comenzó a regular este tema, estamos mucho mejor que otros destinos”.

Resaltó también lo que han hecho otras ciudades, como Paris, donde se acepta un máximo de 120 días, se aplican multas y un registro. En Amsterdam piden un certificado de seguridad y un máximo de 60 días, y en Nueva York, aplican multas a propietarios y se exige la aprobación de los vecinos. Y concluyó señalando que en el caso de Barcelona, terminó “ganando el turismo” y que la clave está en seguir exigiendo que se regule la oferta ilegal.

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